Fibromialgia

December 7, 2018

 

Hace años visité a un paciente diagnosticado de fibromialgia. Había pasado por las manos de varios especialistas hasta dar con un equipo de reumatología que concluyó en ese diagnóstico y empezó a tratarlo con pregabalina, un fármaco indicado para el dolor y la ansiedad no exento de efectos secundarios de consideración.

Tras interrogarle sobre cómo y cuando se iniciaron los síntomas manifestó que todo empezó tras una muy fuerte discusión que tuvo con su jefe inmediato en la empresa en la que trabajaba. Durante ese enfrentamiento permaneció callado la mayor parte del tiempo, tragándose las palabras ofensivas de su superior y toda la rabia que tal situación le produjo  que él consideraba a "todas luces" injusta. Además, llevaba en una situación de tensión un largo período de tiempo, debido a circunstancias vejatorias de diversa índole propiciadas de forma indiscriminada y abusiva por tal persona, que fueron minando su fortaleza, su confianza y su autoestima en gran medida.

El desenlace fue la aparición de dolor, fatiga,  y ansiedad.

Decidí aconsejarle un remedio homeopático indicado para la rabia contenida y al mismo tiempo inicié sesiones de acupuntura para aliviar el dolor y calmar su ansiedad. Lo volví a ver a los tres días para un nuevo tratamiento. Para mi sorpresa, en ese corto período de tiempo se encontraba mejor del dolor y más tranquilo. En pocas semanas su estado físico se normalizó, mejoró su estado de ánimo y cambió de trabajo. Se sentía valorado y retribuido adecuadamente, y, por primera vez empezó a considerar emprender acciones legales contra su jefe anterior. Se sentía fuerte para ello.

La fibromialgia es un síndrome o enfermedad reconocida actualmente como tal, de causa desconocida. Afecta sobre todo a mujeres de edad media, en proporción 9 a 1, aunque puede presentarse en otros momentos de la vida. Su diagnóstico precoz es dificultoso porque los síntomas pueden aparecer de tal manera que los afectados no acuden al médico hasta ya muy instaurado el proceso,  pasados en ocasiones uno o dos años de las primeras manifestaciones de cansancio, dolor u  otros síntomas vinculados.

Se presenta dolor generalizado asociado a rigidez articular matutina que puede mejorar con el movimiento, trastornos de la relajación muscular en ausencia de respuesta inflamatoria, hormigueo en manos y pies, sensación de inflamación articular, disminución de la fuerza, fatiga y agotamiento. Coexisten también problemas del sueño,  percepción, dificultad de concentración y de la memoria, que agravan cuando el enfermo se concentra totalmente en su dolor y en otros problemas físicos que le suceden. También puede manifestarse simultáneamente colon irritable, acidez de estómago, dificultad para tragar los alimentos, gases, distensión abdominal,  estreñimiento, diarrea, cefaleas, dismenorrea actual o anterior al inicio de las manifestaciones clínicas, sequedad ocular y de la boca, urgencia miccional, síndrome de Raynaud y depresión reactiva. Se observa también que el dolor puede agravar con frio y con humedad y mejorar con calor y tiempo seco.

Las pruebas de imagen, analíticas de sangre y fluidos, y en ocasiones biopsias que se practican a los pacientes afectados no suelen mostrar resultados concluyentes, aunque hay estudios que sugieren que haber sido infectado por algunos agentes infecciosos y víricos con anterioridad es  factor predisponente para el desarrollo de la enfermedad (cándida albicans, mycoplasma, virus  epstein-barr, virus de la leucemia del ratón, herpes virus humano tipo 6, enterovirus, bornavirus  y rubeola) y aunque no puede afirmarse aún si estos  hallazgos son causa o consecuencia se observan frecuentemente en los afectados. También se constata una mayor posibilidad de desarrollar la enfermedad cuando existen antecedentes familiares de fibromialgia.

Se consideran para su identificación 18 puntos bien determinados, distribuidos por el cuello, espalda, brazos y piernas que presentan reacción dolorosa a la presión. Además los afectados suelen tener una mayor sensibilidad o incluso intolerancia durante las crisis a la luz, al ruido y al dolor en relación a las personas sanas. Estadísticamente, se observa que los afectados son personas con un alto nivel de auto exigencia a la vez que perfeccionistas y con un gran sentido de la responsabilidad o una gran carga de la misma. Frecuentemente, antes de iniciarse la enfermedad, muy activas y ocupadas. Y los desencadenantes que se pueden constatar van desde accidentes, muertes de familiares y allegados, pérdidas de trabajo, situaciones de mucho estrés,  separaciones sentimentales y la aparición de otras enfermedades de carácter debilitante simultáneamente.

Por otra parte, los pacientes con fibromialgia, tienen el umbral del dolor significativamente disminuido, esto es, sienten de forma anormal estímulos mecánicos, eléctricos, térmicos, sonoros y lumínicos. Los perciben aumentados y son por tanto más sensibles a ellos. En cuanto al dolor este es percibido en forma más extensa y espontánea. Esto ocurre por la alteración del sistema nocioceptivo, que se halla integrado en el sistema nervioso, y que se encarga de detectar estímulos físicos o psíquicos nocivos o dañinos e iniciar el dolor como respuesta, para provocar atención en la evitación del daño que provoca tal estímulo.

La fibromialgia por esta alteración nocioceptiva  genera un dolor continuo y un permanente estado de alerta que produce cansancio, fatiga y desadaptación. A su vez, esto provoca una permanente alerta del sistema nocioceptivo.

Nuevos estudios significan como probable causa de la enfermedad la alteración de la regulación de la temperatura corporal. La alteración de los shunts arteriovenosos (comunicaciones entre los vasos sanguíneos), provocan una mal función de esta regulación térmica, y de la nutrición de los músculos, lo que se traduce en acumulación de  ácido láctico en ellos causando dolor y fatiga, puesto que se produce una acidificación de las fibras musculares y por ello una inhibición de las encimas que deberían cumplir la función de la conversión de la glucosa en energía para el músculo. Además el calcio no puede unirse a las fibras musculares que no pueden contraerse.  De nuevo ahora podría cuestionarse si tal fenómeno es causa o efecto.

No obstante hay personas que desarrollan la enfermedad sin antecedentes de enfermedades infecciosas anteriores, ni reumáticas, ni autoinmunes ni psiquiátricas.

¿Qué hacer?

Por un lado se puede comprobar mejoría de las manifestaciones inflamatorias con tratamiento fisioterápico, actividad física aeróbica regular, específica y moderada, determinados ejercicios acuáticos, descanso adecuado, grupos de apoyo psicológico, el mantenimiento de una actividad diaria regular y no aumentada los días en los que aparece mejoría,  la ingesta de productos dietéticos que contengan ciertos minerales en proporciones concretas (sodio, potasio, calcio y magnesio), lo que parece ser útil  en un determinado grupo de afectados, la restricción de ciertos alimentos (trigo, lactosa, proteínas lácteas, huevo y otros como fresas, soja, piña y cítricos) cuando se pueda constatar la presencia de intolerancia alimentaria a los mismos, bien mediante las pruebas diagnósticas correspondientes, bien mediante la observación y el seguimiento de las manifestaciones del paciente al suprimirlos.

En cuanto a esto último cabe añadir que  la clínica que pueden presentar pacientes con sensibilidad al gluten con pruebas de celiaquía negativas (sensibilidad al gluten no celiaca)  se sobrepone a la clínica del intestino irritable, la fatiga crónica y la fibromialgia. Este problema se reconoce en base a la observación de aquellos cuyos síntomas responden a la dieta restrictiva del gluten con pruebas y exploraciones diagnósticas negativas, y que al reintroducir de nuevo el gluten en su alimentación vuelven a aparecen las alteraciones con celeridad. Aunque de nuevo en este caso no puede afirmarse si ello es causa o consecuencia.

La eliminación de tóxicos que se utilizan en los cultivos vegetales es una precaución a tener muy en cuenta. Hay que lavar muy bien verduras, pelar la fruta, las hortalizas, e incluso los tomates, reducir la ingesta diaria de cafeína y eliminar el consumo de alcohol.

El aspartamo es posible que pueda estar implicado en este proceso, así que tener la precaución de no ingerir ningún alimento endulzado con este edulcorante puede ser conveniente. De hecho algunos países han prohibido su uso.

Puede ser útil aumentar el consumo vegetales crudos, y ácidos grasos, consumiendo semillas, aceite de oliva virgen, pescado de aguas frías y frutos secos que los contengan. Selenio, zinc, iodo, hierro y vitamina D pueden suplementarse también cuando se detecten carencias y no se hallen contraindicados en cada caso particular. Una dieta alcalina rica en minerales que reparta los alimentos en 5 tomas  diarias ayudaría a rebajar la acidosis y a regular el nivel de azúcar en sangre. Un nivel de azúcar en sangre muy oscilante durante el día puede aumentar la sensación de fatiga y promover la aparición de cefalea. Junto con complementos de Omega 3 puede tomarse coenzima Q-10 para disminuir la fatiga. Algunos complementos dietéticos a base de un hongo llamado Coriolus Versicolor también pueden ser útiles para mejorar el agotamiento.

Por último, no está de más recapacitar y cambiar si esto es posible, aquellos aspectos de la vida que provoquen desarmonía decepción y disconformidad. Tomar decisiones puede sanar, y, si no completamente, al menos aliviar parte de la carga, que no es poco.

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