Lenta agonía

September 21, 2018

 

Alguien me ha dicho que en sus manos tiene un informe que dice que por tres euros un niño come todo un mes en Burkina Faso.
 
Ocurre que…
 
Un organismo bien alimentado almacena glucógeno sobre todo en el hígado y los músculos. Se trata de un polisacárido de reserva energética animal, formado por cadenas ramificadas de glucosa, al que se puede acceder fácilmente para obtener energía.  Si no se ingiere alimento, tal sustancia almacenada es consumida durante las primeras horas al objeto de mantener el tono vital del organismo, destinando aproximadamente una cuarta parte de dicha energía para el funcionamiento del cerebro. En función de cual sea la actividad física, estas reservas se agotan en un lapso de tiempo más o menos corto.
 
Tras este primer período y hasta el tercer día (en algunos casos algún día mas) el organismo entra en cetosis, estado metabólico en el que la energía se obtiene mediante el catabolismo de los lípidos, se generan cuerpos cetónicos, se descomponen las grasas y se produce acetato, con el que pueden nutrirse cerebro, corazón y el resto de los órganos, dado que el glucógeno ya ha sido en su mayor parte consumido.
 
Después el cuerpo entra en un estado diferente, necesita glucosa, y la genera a partir de la ruptura proteica, la cual libera aminoácidos que son transformados mediante la acción hepática. En este punto se empieza a perder masa muscular, y poco a poco se afecta la piel, se pierde el pelo, se deterioran los huesos, y en los niños sobre todo, al fallar el metabolismo hídrico aparece la ascitis, lo que hace que los líquidos se acumulen en el vientre (Kwashiorkor), el abdomen queda distendido e hinchado, la piel pierde su pigmento y el cabello ya sin brillo, se mustia y aparece rojizo.
 
No solo ocurre eso, también el sistema de defensa se debilita, no hay calor porque ya no queda apenas energía (marasmo) y como consecuencia aparece hipotermia, faltan minerales, faltan vitaminas, y una larga lista de nutrientes básicos. Todo ello favorece la aparición de infecciones y enfermedades que pueden conducir, sin remedio, a morir. Y si tales males no causan aún la muerte, entonces la lenta y terrible agonía termina cuando se produce el fallo de algún órgano vital, o de varios a la vez, o una arritmia cardiaca, o el corazón se detiene bien por su propio deterioro, bien por fenómenos electrolíticos que lo acaban de descompensar, produciéndose el colapso y el final de la vida.
 
Todo lo dicho parte del supuesto de un cuerpo bien alimentado. Pero… ¿y el cuerpo de los niños con problemas de nutrición desde su nacimiento? ¿Aquellos que han sido amamantados por mujeres de pechos secos, exhaustos, acaso también ellas en estados límite, de los que apenas ya no se extrae nada?
 
Partiendo de tan lamentable estado, de organismos sin reserva energética alguna, sin apenas tejido muscular que poder convertir en nada, ¿qué se puede esperar?
 
Terrible postal. Imagen que de este lado, en nuestro mundo, no se observa nunca, pero que al dirigir la mirada algo mas lejos,  aparece con demasiada frecuencia, ocurre todos los días, y a una grandísima cantidad de personas, solo porque han nacido allí, en ese otro lugar.
 
Una infinidad de hombres, mujeres y niños que pasan hambre, que se mueren de hambre.
 
Pobreza extrema, hambruna, sufrimiento.
 
En fin, como decía al principio, alguien me ha dicho que por tres euros come un niño en Burkina Faso todo un mes.
 
Da que pensar.

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Entradas destacadas

I'm busy working on my blog posts. Watch this space!

Please reload

Entradas recientes

December 7, 2018

November 2, 2018

Please reload

Archivo