La magia de la solidaridad

August 3, 2018

 

Desde una nave espacial, la perspectiva de la tierra cambia, se convierte en un todo; un planeta, un sistema completo que funciona sin más.
 
 Cuanto más se alejan de la tierra, más claro lo ven, ese es el lugar al que pertenecen, no su continente, ni su país, ni su ciudad, ni su barrio: La Tierra, su mundo.
 
Nuestro hogar, es un precioso planeta azul suspendido en la nada.
 
Delicado y sorprendente, manteniendo un perfecto equilibrio dentro del sistema solar al que pertenecemos, regalándonos la posibilidad de la vida a todas las persona que habitamos en él, gracias a esa capa mágica que nos protege de la frialdad del espacio.
 
A la mayoría de nosotros se nos olvida que el cielo, en realidad, es negro.
 
Si observáramos el sol, por ejemplo desde marte, este brillaría sobre el más absoluto de los negros que puedan existir. Pero desde dentro, desde la tierra lo que vemos es NUESTRO cielo.
 
Desde aquí , definitivamente cuesta ser conscientes realidades como esa.
 
Existe otra realidad que también nos cuesta tener presente: el yo individual y todos los demás seres que cohabitan en la tierra, somos parte un todo más grande.
 
Quizá para otras especies es más sencillo entender, que en realidad todos pertenecemos a esa gran familia, los habitantes del planeta Tierra, aunque nosotros nos empeñemos en separarnos con nacionalidades, etiquetas, prejuicios y estatus que nos alejan y crean abismos entre nosotros y que finalmente no nos suman nada.
 
Si todos tomáramos conciencia sobre algo tan básico y esencial como que estamos en el mismo equipo, quizá seríamos mucho más solidarios.
 
En algún momento todo vuelve, ya que la vida , la naturaleza se basa en el equilibrio, así es lógico que si das, recibirás.
 
No siempre se recibe en la misma medida en la que se ha dado,  pero de una u otra forma se recibe. Cuando se es solidario con los demás, cuando tratas de ayudar  a otras personas, te conviertes en un engranaje más de esa fuerza que promueve el equilibrio universal, que contribuye a mejorar las vidas de los demás, y que sólo por el hecho de ver el efecto que causan tus actos solidarios en otras personas, o en otras comunidades, te revierte en positivo... eso, al final se genera en amor, y este en felicidad, que a la vez genera y restaura la salud y deriva así en longevidad y/o plenitud vital.
 
Existen múltiples estudios sociológicos y médicos, que así lo demuestran.
 
Ofrecer nuestro propio tiempo a beneficio de una buena causa, ayuda a paliar el sentimiento de vacío que tan a menudo acompaña a estados depresivos.
 
Se dice que hay que buscarle un sentido a la propia existencia, conectarse con alguna cosa, pero la realidad, es que por pura naturaleza ya venimos conectados de serie. Porque somos parte de un todo.
 
Ayudando a ese todo a fluir en armonía, en realidad nos ayudamos a nosotros mismos.
 
Buscar una causa, un grupo o incluso una persona e implicarse para conseguir una mejora en ellos, nos ayuda a desarrollarnos y crecer como personas. Nos convierte en mejores personas.
 
Desde un prisma fisiológico se puede afirmar que ser solidario contribuye a amortiguar el estrés y promueve el propio bienestar.
 
Existen dos hormonas responsables, la dopamina (la hormona del placer y la motivación) que se activa por ejemplo, cuando actuamos altruistamente, y la oxitocina (la hormona del amor) que se activa por la preocupación por el prójimo. Esta última es la misma que se relaciona con la maternidad, el sexo o la amistad.
 
Otro punto interesante en cuanto a ser solidario, es que cuando ayudamos a personas que están en situaciones peores que la nuestra, aprendemos a tomar perspectiva, reconociendo lo afortunados que somos de tener la vida que tenemos.
 
Por lo tanto nos ayuda a valorar y agradecer y de nuevo, a ser más felices.
 
Reduciendo el estrés se fortalece el sistema inmune y a consecuencia, ganamos resistencia a la enfermedad. No hay nada más valioso que la salud, el amor y la felicidad. Esta es la recompensa que obtendrás seguro, por ayudar de manera solidaria a personas que puedan necesitarlo.
 
Puede ser una utopía o puede ser una realidad, pero si todos nos ayudamos, la vida de este precioso planeta azul que nos proporciona un hogar y nos permite disfrutarlo, también se beneficiará de cada pequeño acto que hagamos.
 
No sabemos aunque haya diversas teorías, de dónde venimos, ni a dónde vamos, tan solo que estamos de paso y que formamos parte de una realidad mágica, tan mágica que nadie sabe al 100% porqué se da.
 
Con lo que sabemos, ya tenemos herramientas para poner nuestro granito de arena y agradecer que estemos aquí.
 
A menudo nos preguntamos qué puede hacer la vida por nosotros, pero seguramente, es mucho más sensato preguntarse qué podemos hacer nosotros por ella.
 
Hasta el viaje más largo, empieza con un primer paso, un primer paso no te lleva a tu meta, pero te acerca más ella. ¿Te animas a dar ese paso?

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