El poder curativo de tu mascota

July 13, 2018

 

En los últimos años han proliferado los estudios y artículos que demuestran los beneficios de compartir nuestro día a día con una mascota, y de este modo  aumentar la familia. Los perros y los gatos, entre otras mascotas, pueden ayudar a aliviar la soledad, reducir el estrés, fomentar el ejercicio y nos proporcionan amor incondicional.

Está comprobado que las personas que tienen perros disfrutan de una vida más saludable que las que no tienen esa fortuna. Se han evidenciado algunas ventajas por tener estos grandes compañeros de vida,  como por ejemplo, que alivian el dolor, nos hacen inmunes ante algunas enfermedades, pueden ayudarnos a bajar la presión arterial y a prevenir algunos tipos de alergias. También, nos ayudan a socializarnos y mantenernos en forma,  porque mejoran el estado de ánimo reduciendo los sentimientos de soledad y depresión.
 
Personalmente he podido comprobar todos estos beneficios des de que hace 4 años, que comparto mi vida con mi perra. Noa, es una perrita mestiza mezcla de Husky y Boxer. Llegó a mi vida cuando tan sólo tenía 15 días y entró con mucha fuerza. Los primeros meses con Noa fueron complicados porque era una cachorrita muy movida y con mucha energía. Literalmente se lo comía todo, y aún recuerdo como le gustaban los best sellers de la librería en mi ausencia. De hecho, llegó a romper dos sofás. Cuando llegaba a casa después del trabajo siempre me encontraba con alguna sorpresa distinta. 
 
Nunca fui una gran apasionada de los animales y aunque había tenido perro en mi infancia, siempre les tuve algo de respecto combinado con miedo, sobre todo con los perros grandes,  por lo que al conocer a Noa estos sentimientos afloraron de nuevo, pero ella se ganó mi amor y traspasé mis temores. Pasé a sentir algo especial hacia los animales. Se manifestó en mi, una manera de querer a otro ser muy especial.
 
No os voy a negar que, en ocasiones, me costara entenderla y que a veces la desesperación me ponía emocionalmente a prueba, muchos de vosotros@s me entenderéis si habéis compartido con un cachorro vuestra convivencia, ¿verdad?.
Aunque también sabréis que a medida que pasan los primeros meses de convivencia, todo se va recolocando de una manera más calmada. De este mismo modo me pasó con Noa, y poco a poco encontré maneras de hacerlo: Leyendo sobre educación canina, haciendo consultas a expertos en el tema e incluso contactando con una educadora canina para que me orientara. A medida que Noa crecía, al igual que nuestro vínculo, nuestra relación fue trayendo momentos inolvidables de conexión y de amor.
 
Os aseguro que compartir con Noa mi vida, me ha hecho mejor en muchos aspectos y por ello, tengo muy en cuenta este poder curativo del que os hablo. Cuando desarrollo mi faceta de Coach con clientes que quieren vivir un proceso de Coaching, nuevamente disfruto de cómo ese vínculo puede ayudarles. Si tienes perro o gato eres un@ gran afortunad@ y puedes sacarle un gran beneficio de ese vínculo mágico, científicamente demostrado.

Te animo a que lo compruebes y disfrute de ese amor incondicional.
 
Muchas gracias por vuestra lectura.

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