La paradoja de resistirse al cambio


Solo los fuertes resistirán, es una frase que he escuchado muchas veces, y como siempre hacemos con muchos otros mensajes repetidos a nuestros oídos, no reflexionamos todo lo que nos condiciona y limita.

Cada vez tengo más claro que fuerza y sensibilidad son una combinación perfecta para multitud de pruebas en esta vida y en las distintas circunstancias, desde dejar un trabajo, abandonar una relación de dependencia, marchar a otro país, asumir la responsabilidad de ser padres, o incluso superar los miedos al fracaso, la soledad, y la propia incertidumbre de lo nuevo y desconocido. La fuerza sin sensibilidad es como querer derribar muros a base de puñetazos, con el único resultado de quedar magullado y sin mover ni un centímetro la piedra y en consecuencia con tu fuerza mermada o incluso agotada. Si sumamos la sensibilidad a la fuerza vamos a ser capaces de encontrar el potencial de nuestro interior, una energía inagotable, luminosa, sabia, libre y genuina, que nos permitirá hacer desaparecer el muro sin tan siquiera tocarlo y menos aun empujarlo. La realidad es muy distinta cuando la miramos y vivimos desde la visión interior, es decir, de cómo son las cosas desde una visión amplia con todo, entonces descubriremos que más allá del metro cuadrado que tenemos delante de nuestras pestañas vamos a poder descubrir una nueva puerta abierta, unos oportunos escalones o sencillamente un final de ese muro si avanzamos paralelo a él, y esto será así porque hemos ¨abierto nuestra percepción¨, en lugar de estar hincando los cuernos empujando el dichoso muro que está delante de mi camino, y osando a medir mi fuerza de resistencia. De verdad... para y respira, cierra tus ojos y entonces, desde la sensibilidad de una percepción más amplia, mira que hay más allá de ese supuesto problema-muro donde quieres medir hasta donde resistirás y lo único que vas a conseguir es agotar tu cuerpo, tu ilusión y sobretodo lo más triste perder tiempo valioso para abrir una nueva puerta, una ruta nueva, un camino distinto y, a partir de ahora, no separar nunca más la sensibilidad o percepción amplia de la fuerza que llega de la humildad y el verdadero coraje de atrevernos con lo nuevo. Los cambios son parte natural de la vida, mejor no te resistas, y aun mucho mejor explora nuevas posibilidades, nuevos caminos, horizontes más amplios y acordes a una percepción abierta, curiosa, valiente, sensible y fuerte.

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