Cáncer de mama. La importancia del equilibrio

May 18, 2018

 

El bloqueo de la energía repercute en la salud a todo nivel, tanto físico como emocional. A nivel físico provocando sobrepresión y absorbiendo la energía de los órganos cercanos. A nivel emocional debilitando el Shen y el sistema nervioso, generando miedo, inseguridad, baja autoestima y desadaptación en la interacción con el entorno, alejándose la persona de su esencia y perdiendo la conexión con su sabiduría interior.

La Medicina Tradicional China refiere que, al producirse bloqueo en la energía del hígado y conducir este a un posterior estancamiento de la sangre, pueden presentarse nódulos o masas en el trayecto de su canal. Las mamas se hallan relacionadas con el recorrido del mismo.

Tal bloqueo no ocurre por una sola causa, hay multitud de ellas que pueden afectar al normal fluir de la energía. Desde el estado anímico, que si bien depende de la acción del corazón en primera instancia, se encuentra íntimamente ligado a la energía hepática, y que, al presentar disfunción puede generar rabia, mal humor, enfado y estado depresivo, hasta la contaminación medioambiental, una dieta inapropiada, tratamientos prolongados con determinados medicamentos, sedentarismo, herencia e incluso otras muchas, en ocasiones difícilmente identificables. Ninguno de estos factores, por si solo, debe ser definitivo en la aparición de la enfermedad, aunque la acción conjunta entre ellos añadida a nuestra predisposición genética influye en el riesgo de padecerla.

Los canales Chong y Ren también resultan alterados si la energía del hígado pierde su función. En definitiva, cuando existe perturbación en la energía hepática y falla su función de impulsar y almacenar la sangre, pueden presentarse masas en las mamas. Y no solo puede ocurrir en la mujer, también puede afectar al hombre aunque el número de casos es mucho menor.

De otro lado la normal energía del estómago es descendente. Su canal recorre las mamas. Cuando esta energía se invierte y se torna ascendente, provoca nausea, reflujo, esofagitis, inflamación y alteraciones en su recorrido. El equilibrio mamario por tanto también depende de la normal función del estómago y de la irrigación del flujo energético de su canal. La equilibrada energía de bazo y estómago es además nutritiva y creadora de tejidos orgánicos sanos.

Las mamas son sensibles al estrógeno. Muchas mujeres que siguieron tratamientos anticonceptivos y/o terapia sustitutiva estrogénica han podido experimentar agrandamiento y una mayor sensibilidad de sus pechos.

Ciertos contaminantes ambientales, pesticidas, hormonas utilizadas para engordar reses (hormona del crecimiento bovino) y productos utilizados frecuentemente en nuestra sociedad industrializada, pueden favorecer la actividad del estrógeno y el crecimiento tumoral. Las dietas pobres en fibra, verdura fresca y fruta, ricas en hidratos de carbono refinados y grasa animal, desestabilizan el equilibrio en eicosanoides a nivel celular y sobre estimulan el tejido mamario pudiendo aumentar la posibilidad de aparición de la patología. La grasa animal también podría activar las bacterias que habitan en el colon para producir estrógenos mediante el colesterol contenido en los alimentos ingeridos. Además los ovarios y la propia grasa corporal fabrican estrona, una de las tres hormonas estrogénicas  naturales junto al estradiol y el estriol.

Por eso, toda mujer con síndrome premenstrual evidente, mamas fibrosas, tensión y dolor mamario debería procurar la mejora del equilibrio entre estrógeno y progesterona.

La dieta rica en fibra aumenta la excreción de estrógeno por las heces. Las verduras y hortalizas de la familia de las crucíferas contienen I3G, y han demostrado su acción para disminuir los riesgos de padecer cáncer.  El I3G se encuentra en buenas concentraciones en el brócoli, col rizada, col, col de Bruselas, coliflor, rábanos, chirivías y el nabo.  Berros y rúcula también pueden ser consideradas crucíferas. Por si solo el I3G tiene una actividad mínima contra el cáncer pero estas crucíferas al ser cortadas, masticadas o cocinadas al vapor en forma  ligera, liberan una enzima llamada mirosinasa (necesaria para formar sulforafano) y esto convierte indol-3-glucosinolato en indol-3-carbinol, mucho más activo en su acción según se constata en los estudios realizados. 

Investigaciones recientes indican que un desequilibrio entre los ácidos grasos omega-3 y omega-6 pueden favorecer las masas en las mamas. Habida cuenta de que nuestra alimentación frecuentemente es pobre en omega-3 puede ser útil añadir a nuestra dieta alimentos que lo contengan (estudios realizados en ciertas células humanas de cáncer de mama parecen demostrar que el DHA puede actuar reduciendo significativamente un determinado antígeno oncogénico). 

Por todo ello puede ser útil regular la alimentación evitando los alimentos que se sospecha actúan provocando procesos inflamatorios o el aumento de los estrógenos, como las grasas animales, el exceso de carnes rojas y los derivados lácteos, añadir los alimentos favorables que se han mencionado y reducir la acidez del organismo mediante una dieta alcalinizante. Incluir suplementos diarios de Coenzima Q10 (su deficiencia puede favorecer los procesos tumorales) y de probióticos (mejoran el metabolismo de los estrógenos a nivel intestinal).

De otro lado se hace necesario abandonar el sedentarismo y ciertos hábitos tóxicos como el tabaco y las bebidas alcohólicas (el alcohol aumenta los valores de hormona en sangre), y promover el ejercicio físico para combatir la obesidad y disminuir la tasa de grasa corporal y con ello el nivel de estrógeno en circulación.

En cuanto al factor genético (se conocen mutaciones genéticas que pueden incrementar la posibilidad de padecer cáncer de mama hasta un 80%) no debe olvidarse nunca que, al reducir otros factores, el porcentaje de riesgo de desarrollar la enfermedad puede disminuir significativamente, y por tanto tomar una actitud activa frente a la misma favorece la prevención y, por qué no, su curación.

Y en cuanto a prevención, toda mujer debe ocuparse de la salud de sus pechos. Aprender de forma correcta a auto explorarse las mamas,  hacerlo con regularidad, y acudir a las revisiones ginecológicas en las fechas que para cada caso se indiquen, es la mejor forma de detectar precozmente la enfermedad para poder curarla con los tratamientos que la medicina le ofrece.

Junto a los tratamientos convencionales, la terapia de apoyo psico-emocional, vencer los miedos, crear salud en los pechos  mediante pensamientos, emociones saludables y opciones de vida diarias, las técnicas de acupuntura, homeopatía, respiración, meditación y relajación, incluso en el caso de que ya se padezca la enfermedad, proponen una vía para mantener o recobrar de nuevo el equilibrio. Ese equilibrio que se mencionaba al principio y que conduce sin duda a la curación y a la salud.

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