Tengo dos papás y dos mamás


Hemos nacido fruto de la unión de un hombre y una mujer, nuestros padres biológicos. Y ya es hora de que reconozcamos también que estamos caminando y avanzando en nuestra vida entre el Cielo y la Tierra. El papa Cielo y la mama Tierra. La visión que mejor me ayuda a sentirme con los pies en la tierra y con la mente abierta e inspirada, es la percepción de pertenecer al polvo de la tierra porque en ello me convertiré y al sol en el cielo que permite la vida y la luz en el que es ahora nuestro hogar. De la misma forma que siento gratitud por los padres a través de los cuales me llego la vida, también siento la gratitud en el corazón por este planeta fascinante y especial de la Vía Láctea y lo mismo por el astro Sol que nos ilumina y sobre el que giran los planetas desde hace millones de años. La humanidad ha venerado a la Tierra y al Sol y hoy en día esta sigue siendo mi inspiración. Nada más gratificante como caminar con los pies desnudos en la hierba, la arena o en el agua de los ríos o la orilla del mar, y ver el Sol que nos alegra el día desde el amanecer y nos acaricia con sus rayos e ilumina nuestro rostro. Es maravilloso viajar y descubrir lugares fascinantes de naturaleza y paisajes, son insuperables los cielos del atardecer en cualquier época del año y son tantos los beneficios de la luz del Sol que cualquiera que ha estado días o meses sin recibir sus rayos sabe cuánto lo necesitamos para nuestra salud física y anímica. Pues sí, me atrevo a decir que mi padre es el Sol y mi madre la Tierra y siento por ellos el mismo respeto y amor como lo he sentido desde niña y sentiré siempre por mis padres de cuna. Y si tú como yo sientes esa pertenencia tan gratificante y auténtica entonces también somos hermanos y hermanas. Y esto nos une a todos por igual, un sentimiento muy necesario en estos tiempos, el amor y el respeto por todo lo que nos rodea y por compartir un mismo tiempo y espacio con todos los seres humanos que ahora existimos, todos los que ahora somos conscientes del privilegio de que el corazón está latiendo entre pulmón y pulmón, y caminando entre el cielo y la tierra. Disfrutemos de esa fuerza y poder que nos llega sintiendo unos padres tan perfectos para nosotros, hijos del Dios Sol y de la Diosa Tierra. Nota: Junto a este artículo está la inspiradora canción del cantante-poeta Manuel Carrasco, titulada Montañas de Sal, y como él siento el arraigo del lugar que nos permite sentir... “El refugio en la deriva de esta vida, que me arrastra cada amanecer y cada atardecer...”.

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