Time is gold

November 3, 2017

 

El tiempo es oro. Pocas frases tan famosas y escasamente entendidas como ésta. ¿Qué sientes cuando la escuchas? ¿Tal vez apremio? Acuñada en el mundo anglosajón, se suele entender como una llamada a aprovechar al máximo el tiempo disponible. Cada hora, minuto o segundo que puedas perder es oro lo que estás perdiendo... Por tanto, no hay tiempo que perder! Rápido, corre, date prisa que se te escapa!

Alto, un momento... correr ¿Hacia dónde? Y, aprovechar el tiempo ¿Para qué?

La productividad y la ganancia económica es el móvil que nos plantea el actual sistema económico que, como la propia frase, tiene también su origen en el mismo mundo anglosajón al que antes hacíamos referencia y en donde se gestó el actual modelo capitalista y su mejor producto : la sociedad de consumo. Producir y consumir, este parece ser el único y gran mandato que todos deberíamos seguir y perseguir con afán, sin perder ni un segundo de nuestro tiempo. Un mensaje reforzado diariamente con los miles de impactos publicitarios que nos prometen la felicidad a través del consumo.

Pero ¿Es realmente así? ¿Podemos alcanzar la felicidad por el consumo? O, más bien, nos podemos consumir nosotros mismos corriendo detrás de esa zanahoria, desde la necesidad creada por la publicidad de tener cada vez más y más... sin preguntarnos ¿Qué necesitamos realmente?

De manera que no hay tiempo que perder... en la rueda de la productividad y el consumo. Pero, cuidado con esta frase ¿Se puede perder el tiempo? Por supuesto que no. El tiempo no se pierde, como si fuera un llavero o unas gafas. El tiempo transcurre como el curso de un río y se dedica a una cosa u otra. Puedes afanarte todo el día en pescar más de lo que necesitas para comer o puedes darte un baño en él y refrescarte para disfrutar de ese momento único. Vivir para trabajar o trabajar para vivir, esta es la elección. Y, de lo que elijas, puede que ganes o eches a perder tu vida.

Lo malo es que, en plena crisis, ahora más que nunca, la mayoría de personas ni siquiera pueden elegir, cuando la maquinaria productiva empuja a las empresas a reducir sus plantillas mientras los que se quedan deben redoblar su tiempo y esfuerzo dedicados a incrementar la productividad. De manera que tenemos trabajadores extenuados y sin apenas tiempo para disfrutar de la vida y trabajadores en paro, con tiempo pero sin los recursos mínimos necesarios para aprovecharlo debidamente, angustiados unos y otros, por falta de tiempo o de dinero. Lo justo y racional sería repartir el trabajo, pero ya sabemos que ningún país se atreverá a hacerlo por miedo a perder competitividad.

En esencia, el tiempo de cada ser humano es una oportunidad, para vivirlo con plenitud o malgastarlo. Siendo conscientes de que lo único que tenemos en esta vida es nuestro propio cuerpo y el tiempo que nuestro reloj biológico nos concede para estar en este mundo. Todo lo demás te puede ser dado o arrebatado en cualquier momento. Por tanto, más que oro o dinero que debamos afanarnos en acumular, el tiempo es vida que debemos aprender a disfrutar. La mayoría de las veces desde una vida mucho más sencilla, pero más llena de afectos, vivencias y experiencias personales que de cosas inútiles con las que seguir llenando los armarios. Seguramente, “perder” de vez en cuando el tiempo en cosas tan poco productivas como ver un amanecer o disfrutar de los pequeños placeres de la vida, es lo que nos permite ganar una vida plena. Así pues, aprovecha bien tu tiempo, con lo mucho o poco que tengas, pero saboreando cada momento, en las cosas sencillas de la vida como en los buenos momentos pasados con tus seres queridos. Porque esto sí que no te lo pueden quitar.

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