¿Otra vez Cistitis...? Causas, síntomas y tratamiento

October 6, 2017

 

El término Cistitis hace referencia a la inflamación de la vejiga urinaria.

Su causa más común es la infección bacteriana.
Las bacterias que más frecuentemente la provocan son gran-negativas, concretamente coliformes (la Escherichia Coli, es responsable de más del 80% de los casos), Proteus, Klebsiella, Enterobacter y Pseudomonas. En cuanto a las gran-positivas ciertos tipos de Staphylococcus, Enterococcus y Streptococcus. En algunos casos ciertos virus y algunos hongos (Cándidas) pueden causar infección, con frecuencia en personas que han recibido tratamiento antibiótico previo.

Lo más usual es que los gérmenes penetren por la uretra (más corta y próxima al ano en la mujer), aunque en un número menor de casos la infección puede suceder a través de la sangre. El agente patógeno en general proviene del propio organismo, frecuentemente del tracto intestinal. Al alcanzar la vejiga, provoca la cistitis.  Esta infección debe tratarse siempre, puesto que de no hacerse los factores patógenos pueden ascender y resultar afectados los riñones.

Con mayor frecuencia ocurre en la menopausia, el embarazo, en casos de obstrucción urinaria  o si existe reflujo vesico-ureteral,  disfunción neurógena (retención de orina, incontinencia o ambas) y ptosis vesical. También por factores genéticos, fístula vesico-vaginal, diabetes y en la edad avanzada.

Sus síntomas más comunes son: sensación de quemazón, picor, ardor o dolor en la uretra al orinar, bien al inicio, durante o al finalizar la micción, ganas frecuentes y urgentes de orinar, tanto diurnas como nocturnas, en ocasiones infructuosas, tan solo se consigue un escaso caudal de orina o un goteo, cierto grado de incontinencia, orina turbia, espesa, oscura o rojiza, o color ladrillo  o con presencia de sangre, olor fuerte y distinto del habitual, exudado purulento en la orina, calambres, dolor abdominal, costal o lumbar. Zona vulvar irritada y picor vaginal. Dolor en las relaciones sexuales. En ocasiones escalofríos y febrícula, vómitos, nauseas, cansancio, confusión y cambios mentales en personas de edad avanzada, falta de apetito, sensación distensiva supra púbica e irritabilidad.

La mujer joven tiene más posibilidades de presentar cistitis aguda por factores conductuales, tales como aguantarse la orina posponiendo las micciones,  su mayor actividad sexual (que puede causar contusiones en la uretra durante la misma y ello facilita la entrada y posterior ascensión de los patógenos), y por el uso de diafragmas o de ciertos espermicidas que facilitan la proliferación bacteriana en la zona peri uretral.

El diagnóstico suele verificarse mediante análisis y cultivo de una muestra de orina, aunque en ocasiones puede ser necesario practicar una citoscopia para observar el estado de la uretra y de la vejiga urinaria. El tratamiento suele ser mediante antibióticos, que deben elegirse adecuadamente practicando antibiograma para evitar resistencias que puedan cronificar la patología.

Se hace necesario el uso para la higiene de un jabón íntimo adecuado y tan solo una vez al día; efectuar la limpieza anal tras defecar y el lavado genital de delante hacia atrás para evitar el transporte de gérmenes desde el ano; utilizar solo compresas de algodón ecológico ausentes de fibras sintéticas; ropa interior blanca y de algodón 100%. Mientras se mantenga la infección es indicado beber agua suficiente para limpiar el tracto urinario, evitar el alcohol, los picantes, el café (incluso el descafeinado) y el tabaco que actúan como irritantes y pueden inflamar la mucosa vesical.

En cuanto a la alimentación es importante tomar un buen probiótico y consumir zumo de arándanos agrios puesto que contienen una sustancia que impide a las bacterias adherirse a las paredes de la vejiga y ayudan a cambiar el pH de la orina dificultando así la proliferación de las bacterias. Si resulta desagradable su sabor puede comprarse en comprimidos o endulzarse con Stevia, nunca con azúcar, que reduce su efectividad.

Cantharis, Staphysagria, Argentum Nitricum, son entre otros muchos, remedios homeopáticos que pueden colaborar en la solución del problema.

Las infusiones de gayuba, o su extracto líquido, o en capsulas de extracto seco (contiene arbutina) actúan como antibiótico natural. La vitamina C puede prevenir la reincidencia de la infección, incluso cuando esta se relaciona con la actividad sexual, tomándola antes y después de la misma. También es recomendable orinar tras las relaciones para evitar que las bacterias que hayan penetrado se adhieran a los tejidos y puedan ser expulsadas mediante la propia micción.

La acupuntura puede ayudar. La Medicina Tradicional China registra al menos once tipos de tratamientos etiológicos perfectamente diferenciados con  sus correspondientes protocolos de aplicación. Es especialmente interesante la relación que establece entre los diferentes tipos de cistitis agudas o de repetición y el estado emocional.

Emocionalmente se relacionan las infecciones de orina recidivantes con el bloqueo de la energía del Hígado, el Riñón y el Corazón, con la rabia contenida y no expresada, y frecuentemente hacia alguien del sexo contrario, a quien se suele hacer culpable de cuestiones y situaciones que la propia mujer teme afrontar y asumir. La infección representa en este caso para la mujer en pareja una barrera, la escusa perfecta para rehuir el acercamiento, el contacto afectivo y sexual.

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