El Pan de mi Abuelo

June 30, 2017

 

Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina, Hipócrates (c. 460-c. 377 a.C.).

 

Todo es rápido y lo queremos ahora. Estamos corriendo de un lado al otro, entre trabajo, obligaciones y cosas que nos gusta hacer. Casi es un lujo tomarse el tiempo para hacer algo sin prisa. Interpretando lo que decía Hipócrates, tenemos que tener cuidado porque no todo lo que comemos es alimento: las comidas procesadas ya no lo son.

 

En mi familia siempre se ha hecho pan casero. Cuando falleció mi abuela, mi abuelo siguió haciéndolo y después he heredado yo el molino. Utilizo este antiguo molino para moler los granos biológicos y con esta harina recién obtenida hago panes, pasteles, galletas y papillas.

 

Hacer uno mismo su propio pan es una buena manera de salir de la rutina diaria y “des-acelerar” nuestra vida. Os quiero invitar a vivir esta experiencia.

 

Para hacer pan casero se necesita, a parte de las ganas, muy poco: harina integral (lo mejor será siempre recién molida), levadura biológica, un poco de miel, sal, agua y muchos granos diferentes (semilla de girasol, calabaza, sésamo, linaza, chía, amapola). Para qué tenga un toque húmedo y no quede muy seco suelo añadir patata, zanahoria o boniato rallado.

 

Con las dos manos mezclo bien los ingredientes y sigo amasando entre 5 y 10 minutos. Este tiempo lo siento muy especial porque estoy impregnando el pan con buena energía y es como meditar.

 

Luego pongo todo en un tupper y doy tiempo a la levadura hasta que el volumen se haya doblado. Después meto los panes al horno. Ahora toca esperar hasta que un olor irresistible llene toda la cocina y se pueda probar el pan calentito con un poco de sal y aceite de oliva.

 

¡Buen provecho!

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