El Linaje Femenino - La Eva Mitocondrial

June 23, 2017

A  lo largo de generaciones y miles de años, a medida que crecía el vientre de la mujer en gestación la incógnita era ¿niño o niña? Y la valoración era bien distinta entre la primera posibilidad y la última, convirtiéndose con frecuencia en motivo de alegría o frustración en el momento del nacimiento de un hijo o de una hija. Y aunque a algunas pueda parecernos una realidad lejana en el tiempo,  en pleno siglo XXI esto sigue siendo así en la mayor parte de culturas y países.

Una realidad de desvalorización de las mujeres que tenía, y sigue teniendo, su continuidad en la voluntad de perpetuación del linaje masculino a costa del femenino, a través de la identidad que nos otorga el primer apellido. Aquí también el hombre va por delante de la mujer. De manera que la memoria del linaje femenino desaparece en tan solo una generación o, en muchas culturas, como la anglosajona, en el mismo momento de contraer matrimonio, cuando la esposa pasa a asumir el linaje de su marido, al tiempo que desaparece la memoria del suyo.

Una exclusividad patrilineal que nos remite a miles de años de menosprecio, pero que la ciencia ahora desmitifica y desmiente cuando las investigaciones sobre el ADN mitocondrial han puesto al descubierto que la transmisión del linaje es ¡Exclusivamente femenino! Lo que nos muestra una filogenia que lleva a los científicos a encontrar nuestros orígenes en una Eva mitocondrial. Una primera mujer de la que procede toda la población actual de Homo Sapiens. Por otra parte, de su pareja nada se sabe, por la práctica imposibilidad de rastrear el linaje masculino hasta los orígenes de nuestra especie. Por lo que ahora resulta que el linaje que prevalece a nivel biológico y se transmite más directamente es femenino y matrilineal, en lugar de masculino y patrilineal como se nos había impuesto, de manera tan antinatural, en la cultura patriarcal.

La mitocondria es el orgánulo intracelular encargado de suministrar la energía necesaria para la actividad de las células. Ellas son las auténticas centrales energéticas que permiten la vida celular y, por tanto, la vida humana. Y las de todos nosotros nos las transmiten las mujeres, porque las de los hombres desaparecen en el proceso de fecundación. Las mitocondrias poseen su propio ADN, la denominada secuencia clásica de Anderson o ADN mitocondrial que, en cada nuevo ser engendrado, provienen exclusivamente del óvulo, es decir de la madre.

 


Se trata de uno de los mayores descubrimientos científicos de nuestro tiempo, que nos revela la verdad de la transmisión del linaje humano a través de las mujeres. Una información que nos llega precisamente cuando es tiempo de revalorización de lo femenino y recuperación del equilibrio con lo masculino en la sociedad actual. Para que, como se destaca en el lema de Mujeres Felices, un nuevo impulso femenino nos permita construir un mundo mejor para todos, hombres y mujeres por igual.  Porque no se trata ahora de despreciar o infravalorar a los hombres, en una absurda revancha histórica por tantos siglos de desprecio y discriminación, y no seremos nosotras quienes lo hagamos. Nunca lo haríamos las mujeres que hemos amamantado por igual a nuestros hijos e hijas.

Pero sí es tiempo de honrar la verdad de la transmisión matrilineal del linaje a través del ADN mitocondrial y todo lo que representa. Este patrón tan especial de herencia molecular permite comparar un vasto tipo de relaciones familiares : hermanas, abuelas, primas, sobrinas, tías e hijas, ya están unidas entre sí por un mismo ADN mitocondrial. Estamos, entre nosotras, mucho más cerca y unidas de lo que pensamos, lo que hace todavía más importante que nos reunamos para sentir esa fuerza femenina.

Ser conscientes de los vínculos que nos unen a todas las mujeres a través del linaje heredado de la Eva mitocondrial, nos hace sentir la fuerza del árbol de la vida de las mujeres a través de las generaciones. Como sucede con el hecho asombroso de que el óvulo que nos engendró como hijas, se creara en el útero de nuestras abuelas estando en gestación de nuestras madres, como "Matrioskas". Hilos invisibles que nos unen en nuestro propio linaje y con todos los linajes de las mujeres a través del ADN mitocondrial.

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