El Equilibrio. Alimentos para la Primavera

June 15, 2017

 

La filosofía sobre la que se sustenta la Medicina Tradicional China contempla la primavera como representación del amanecer, la transición, el paso intermedio de invierno a verano, de máximo yin a máximo yang. En el símbolo del Tao se corresponde al pequeño yang creciente, se ha iniciado ya el camino hacia el yang en el solsticio de invierno que continúa ahora hacia su máximo esplendor solar.
 
De entre los cinco elementos que detalla la teoría de la Medicina Tradicional China, la primavera se corresponde al movimiento madera, asociado éste al órgano de mayor masa, el hígado, y a su esfera funcional.
 
En la naturaleza, la actividad se inicia en primavera, en nuestro organismo los procesos vitales que implican actividad y  acción, se corresponden con éste órgano y con su víscera asociada, la vesícula biliar.  Tanto su acción  como su patología sobresalen en esta estación.
 
Cuando este movimiento dispone de poca energía pueden ocurrir astenia (frecuente en primavera), y cólicos hepáticos.  Por su relación con el movimiento fuego (verano, corazón), al que debe nutrir, pueden ocurrir trastornos tales como bradicardia (disminución del número de pulsaciones) o taquicardia (aumento de las mismas). Su correspondencia con el movimiento Tierra (Bazo, estómago)  puede ocasionar falta de apetito, molestias digestivas dispépticas, sensación de vacío de estómago, dificultades de asimilación alimentaria y en ocasiones retención de líquidos e indigestión por disfunción en la actividad digestiva e insuficiencia gástrica. Por su vinculación con el movimiento metal (pulmón) puede suceder la aparición de dificultad y fatiga respiratoria, afecciones bronquiales y procesos asmáticos.  Y cuando el movimiento madera no es nutrido por su movimiento madre (agua,
 Riñón) es posible que se padezcan dolores lumbares, disminuya la líbido y se presenten cuadros de anemia.
 
Si por el contrario, el movimiento madera dispone de exceso de energía o ésta se encuentra bloqueada,  tal circunstancia puede manifestarse como dolor de cabeza, aumento de la presión dentro del globo ocular, taquicardia, tensión arterial elevada, dolores en los costados, hipo, trastornos en la defecación (diarrea,  estreñimiento), problemas en la micción (orina nocturna frecuente), dolores lumbares que agravan con calor y presión, ansiedad, sensación de hambre, ardores de estómago, y gases.
 
La prevención y el tratamiento de estas manifestaciones, cuando su causa corresponde a la esfera hepática, o en caso de buena salud, su preservación,  pasa, entre otras acciones por el equilibrio dietético.
 
La Medicina Tradicional China, relaciona los alimentos con cada uno de los movimientos anteriores, lo que lo facilita la elección en cada estación de los más adecuados para mantener una armonía  óptima y una mejor defensa de la salud. Pueden seleccionarse bien aquellos de la propia estación, bien de la estación anterior para nutrir y depurar al movimiento madera. Además,  se respeta el hecho de utilizar alimentos que se obtienen del entorno y  tiempo en que la naturaleza los ofrece. Entonces, y atendiendo a estos criterios, podemos elegir los siguientes:
 
Verduras que se recolectan en invierno y en primavera, tales como espinacas, acelgas, lechugas de hojas pequeñas o medianas, escarola, repollo, coliflor mediterránea, col lombarda, berenjena, y alcachofas. Arroz integral cocido, pan integral de espelta, y avena en forma de leche o copos integrales, harina para papillas o bechamel.  
 
Las legumbres se recolectan entre invierno y primavera, siendo las más tempranas  habas y  guisantes, y las más tardías judías, lentejas, soja y garbanzo. Las más adecuadas en primavera son lentejas, garbanzos o habas blancas una vez por semana, y en cantidad moderada.
 
Los pescados de elección son los más ricos en ácidos grasos omega-3, jurel, boquerón, sardina y salmón (estos dos últimos muy ricos en selenio). Aunque pueden consumirse bacalao fresco congelado, merluza, y pescadilla. Tres o cuatro raciones por semana. Los mejillones, el pez espada, y los berberechos deben evitarse especialmente en primavera por contener grandes cantidades de tóxicos. Como carne blanca puede elegirse el pollo de corral, una o dos veces por semana, a la plancha, brasa o cocido.
 
Aceite de maíz (mono insaturado) o de girasol (poli insaturado), ambos poseen una gran resistencia al calor. Deben consumirse en poca cantidad, por ser muy calóricos. Huevos una vez por semana en tortilla (cocinados con muy poco aceite), cocidos o pasados por agua.
 
Manzana (por su contenido en ácido málico),  naranja, limón, pomelo, y fruta del tiempo como fresas, fresones,  nísperos y cerezas, entre otras. Deben consumirse entre horas y sin abusar de ellas.
 
Kéfir, leche descremada o mejor bebida ecológica de arroz o de avena. Los quesos aportan grasas saturadas, por ello los más adecuados son desnatados tipo Burgos, ricota o requesón.
 
Para beber preferentemente agua e infusiones que mejoren el rendimiento y la depuración hepática, aunque puede tomarse sidra con moderación, por su contenido en ácido málico, fosforo, calcio, potasio y polifenoles que poseen  propiedades antioxidantes, y por su bajo grado de alcohol.  Como condimentos limón en lugar de vinagre y una muy discreta cantidad de sal marina. 

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