La Mujer del siglo XXI

June 22, 2018

 

Supermán no existe, eso hace tiempo que lo sabemos.  Pero hasta ahora nos han hecho creer que Superwoman si debía existir. La mujer capaz de cargárselo todo sobre sus espaldas, un mundo profesional altamente exigente y competitivo, mantener un cuerpo perfecto, un rostro siempre joven, ocuparse de las compras, la limpieza de la casa, el cuidado de los hijos, la atención a la pareja, y muchas otras ocupaciones que nos dejan exhaustas y sin tiempo para nosotras mismas. Nos exigimos y nos exigen demasiado y, como consecuencia de tanta sobrecarga y estrés, surgen respuestas emocionales en forma de ansiedad o depresión que nos terminan afectando en nuestra salud y bienestar. Se acabó, Superwoman no existe. Las mujeres somos fuertes, lo hemos demostrado ampliamente, pero nuestra naturaleza debe ser respetada.

Hemos recorrido un largo camino para llegar hasta aquí, protagonizando la mayor revolución social de la Edad contemporánea, la que nos permitió conquistar la igualdad de derechos con el hombre y nuestra emancipación, con la incorporación al mundo del trabajo, la liberación sexual y la planificación familiar. Para conseguirlo tuvimos que luchar y desarrollar toda nuestra fuerza, pues solo así pudimos vencer la oposición de los sectores más retrógrados de la sociedad. Lo conseguimos y no vamos a dar ni un solo paso atrás. Pero ahora la pregunta es ¿Cuál ha de ser el próximo paso de las mujeres?

Una de las respuestas es  Fuerza y Sensibilidad, estos son los atributos de la mujer del siglo XXI, fuerza porque es lo que sucede cuando nos unimos todas juntas para apoyarnos y avanzar en el bien común, y sensibilidad porque cuando miramos lo que ocurre en el mundo esto hiere nuestro corazón al ver el sufrimiento y la desdicha de tantos seres humanos, situaciones que claman al cielo como ver a niños pasando hambre en multitud de países, mientras el dinero se gasta en guerras, se siguen destruyendo los bosques y recursos naturales de la Tierra y los poderes políticos y económicos desmantelan los sistemas de protección social en países como el nuestro. Por nuestra propia naturaleza, las mujeres somos creadoras y cuidadoras de la vida. La sensibilidad y la compasión son las virtudes genuinamente femeninas de la humanidad, por supuesto virtudes también compartidas por muchos hombres conscientes de la apremiante necesidad de  que el mundo necesita terminar con el hambre, las guerras y el sufrimiento inútil que nos causamos los unos a los otros. Realmente lo que las mujeres queremos o anhelamos, es lo que el mundo necesita. Y me atrevo a decir que nosotras queremos  un mundo en el que los valores más genuinamente femeninos de la sensibilidad, el cuidado, la educación, la cooperación, la creatividad y la cultura obtengan el respeto y reconocimiento social que merecen, poniendo los recursos, el dinero, las empresas y la tecnología al servicio del ser humano, y no al revés, como ha sucedido hasta ahora.

Por todo ello han de suceder más y más iniciativas que exalten la fuerza femenina para evolucionar. Un nuevo impulso femenino para construir un mundo mejor para todos. Contamos  con los recursos, la tecnología y el conocimiento necesarios para lograrlo pero ¿Se quiere realmente dar ese paso? Es un paso definitivo de la exaltación de los valores más genuinamente femeninos del amor, la sensibilidad y los sentimientos que nutren nuestro mundo interior y son la llave de nuestra felicidad pero que, hasta ahora, han estado relegados a un segundo plano ante los intereses más masculinos de la lógica, la tecnología, la competencia y la lucha por el poder.

El movimiento femenino que ahora puede avanzar, apunta en dirección hacia un nuevo modelo social, de mayor equilibrio entre los principios y valores femeninos y masculinos y que son compartidos por hombres y mujeres. Por eso, el camino para las mujeres no es exclusivamente o principalmente el de alcanzar puestos de poder asumiendo roles masculinos, sino favorecer que las mujeres y hombres en puestos de poder político y económico, destaquen por su sensibilidad y humanidad. Porque hay recursos suficientes para asegurar las necesidades básicas de todos los seres humanos y el trabajo se puede repartir, y favorecer que tengamos tiempo para todo y recursos suficientes para todos.

Sólo así será posible que las mujeres del siglo XXI, y los hombres también, podamos desarrollar todo nuestro potencial humano en el sentido más amplio de evolución. Poder conciliar nuestra vida profesional, familiar y personal. Así como también gozar de todo el respeto que merece nuestra decisión de ser madres, o no, cuando lo deseemos, sin que el interés económico de ninguna empresa deba presionarnos para postergar o decidir en un sentido u otro, ni tampoco ser juzgadas siempre por la sociedad. El máximo respeto para el desarrollo de nuestra naturaleza femenina, esto es lo creo que la mayoría de mujeres queremos y para lo que todas podemos decidir y disponernos a desplegar  nuestra Fuerza y Sensibilidad. Unirnos las mujeres del siglo XXI es un gran paso.

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